Vida provinciana versus vida en la capital

Hola millonarios del mañana, hoy os traigo un artículo que creo que no va a dejar indiferente a nadie. Opino que en el mundo de la independencia financiera era necesario un artículo que comparara ambas vidas desde una perspectiva realista, así que aquí tenéis el resultado de mis divagaciones.

Introducción

Alguna vez he tenido que viajar a Madrid por trabajo, una ciudad que me encanta pero a la que asocio un recuerdo que no logro olvidar. Todo ocurre en un día laboral cualquiera, a primera hora de la mañana en la M-30, donde se aglutinan miles de coches y sus respectivos conductores con cara de asco. No es para menos, te levantas casi de madrugada, te arreglas y sales a comerte un posible día de mierda en tu trabajo. Puedes tener uno de estos días trabajes o no en la capital, pero adicionalmente, en ciudades como Madrid, tienes un fantástico atasco que tu mismo estás provocando.

Cuando me encuentro en la M-30, en estos viajes de trabajo, «disfruto» del mismo embotellamiento que el resto de los currantes, pero lo veo desde otra perspectiva ya que voy sentado en la parte trasera de un taxi y no tengo que enfadarme ante la conducción colérica de muchos de los allí presentes. Entonces observo una muchedumbre de personas que en su gran mayoría no conocen otra alternativa, porque no la han visto, porque no la han vivido. Es aquí cuando me paro a pensar en las ventajas y desventajas de mi vida provinciana con respecto a la de la capital.

El Inversor Provinciano se preocupa por la salud de los conductores matinales de la M-30 y recomienda coger el transporte público o sustituir su coche por uno de cambio automático.

Soy de pueblo, toda mi vida he residido en un municipio de 17.000 habitantes, pero durante mis estudios universitarios tuve la oportunidad de vivir en una gran ciudad, Barcelona. Fueron 7 años de mi vida en los que creo que pude abstraer lo bueno y lo malo de la vida en la ciudad, y os voy a hablar de ello, como no, comparado con la vida en un municipio cualquiera.

Pros y contras de cada una de las vidas

La ciudad todo te lo da y todo te lo quita. Puedes tener un amigo o familiar a 3 paradas de metro y no verlo en años porque «está lejos». También tienes que acompañar a tus hijos a la mayoría de sitios. En un pueblo ves a tus amigos y familiares cuando te da la gana, vas a su casa si hace falta. Tus hijos pueden pulular libremente por las calles (o casi) porque la inseguridad es mucho menor y la facilidad de movimiento es mucho mayor.

La ciudad está llena de vida… claros ejemplos son la calle Goya de Madrid o las Ramblas de Barcelona, pero no es oro todo lo que reluce, también está llena soledad, hay muchas personas que no tienen a nadie. Esto, en un pueblo, raramente te va a pasar. El trato social es más cercano ya que no hay aglomeraciones (ni tanto desconocido) y la oferta de ocio es mucho menor. (No, en un pueblo no te puedes ir a pasar la tarde gastar al centro comercial.)

Shanghai skyline
Shanghai, una de las ciudades más grandes y alucinantes del planeta.

Respecto a trabajos, aquí es donde la gran ciudad brilla. Miles de puestos de trabajo, muchos de ellos cualificados que difícilmente se encuentran en municipios pequeños. Tengo claro que si algún día me hace falta el trabajo, me iré a vivir a una ciudad, pero espero que eso no pase. Una de las razones por las que estoy en esto de la independencia financiera es para disminuir mi preocupación respecto a este tema.

Si te fijas, en el párrafo anterior he dicho trabajos y no salarios… He oído casos de personas, en Madrid, con trabajos relativamente cualificados que cobran 1500€ o menos. Lo siento, pero estas personas, si tienen experiencia laboral y un salario similar, tienen un problema. Hay supermercados que pagan parecido, creo que todos sabemos a cual me refiero. En el año 2006, en mi sector, ya veía pagar 18.000€ anuales (en ciudades) a personas sin experiencia. Por aquel entonces, yo tenía un trabajo en una ciudad pueblo de 50.000 habitantes donde cobraba 14.000€ + 1.500€. No es mucha la diferencia, pero la comparativa se agrava teniendo en cuenta las siguientes variables que voy a comentar.

Conozco familiares y compañeros de trabajo pagando 600 y 700 euros por una guardería privada en Madrid y Barcelona. En mi caso, acaba de entrar el primer recibo por el banco y son 114€. Conclusión, si tienes 2 hijos en la gran ciudad, o cobras un salario decente, o los llevas a la pública.

Pasamos al siguiente tema, la vivienda. En mi localidad he visto pisos reformados (y sin reformar) por 90.000€, VPO por 120.000€, nueva construcción por 160.000€ y adosadas por 200.000€. En la ciudad en la que trabajo, el precio es algo más elevado pero no demasiado, desde 150.000€ por pisos de segunda mano y alrededor de 300.000€ por un piso nuevo. De la gran ciudad, mejor ni hablamos, conozco personas vendiendo pisos por 500.000€ y comprando otros por 750.000€… pongamos que por menos de 400.000€ no sacas ningún piso majo. En cuanto a alquiler, lo comentaré muy brevemente… ciudad 800€-1000€, pueblo 300€-550€.

Alquézar village
Alquézar, uno de los municipios más bonitos de España según la prensa

Just Eat, Deliveroo… Perdona, ¿qué es eso? ¿Servicio de comida a domicilio? ¡Ah, es que yo, en el pueblo, llamo al chino o a la pizzería de toda la vida! ¿Glovo? De eso ya ni hablamos, mejor me acerco a donde sea, que está a 10 minutos a pie. Espera, ¿qué son todos esos coches negros carísimos con matrículas azules saliendo de Atocha? Es Uber y Cabify. ¿La gente no va en taxi como antes? En el pueblo tenemos algún taxi que otro, y te llevan a la localidad / ciudad que necesites, dentro del pueblo te mueves andando. Lo sé, parezco Paco Martinez Soria en «La ciudad no es para mi», mejor pasemos al siguiente punto.

Sobre el coche y los desplazamientos… Voy a decir claramente lo que pienso. Mucha gente que vive en la ciudad no necesita tener un coche, y si lo necesita, lo que no ha de hacer es comprar un coche diesel. No le va a salir rentable… y si hace desplazamientos cortos, se le va a obstruir el catalizador muy a menudo. En siete años que viví en Barcelona, nunca sentí la necesidad de conducir, además, hacerlo en una ciudad es un asco. Están llenas de atascos y las arterias que salen y entran de la ciudad están limitadas a poca velocidad. Un coche no es disfrutable en estas circunstancias.

En cambio, una persona del medio rural (o casi rural) seguramente dependerá de un vehículo para moverse libremente. En mi caso, se hace indispensable ya que trabajo a 50 kilómetros de mi domicilio. Seguro que hay personas que van andando a trabajar y no lo necesitan, pero para la gran mayoría, un coche es necesario. Ah, y a no ser que conduzcas por carreteras secundarias, vas a disfrutar a 120km/h (porque no te dejan ir a más) por autovías casi libres de vehículos.

Conclusiones

Una vez expuestos todos los argumentos a favor y en contra de cada una de las opciones, creo que ha llegado la hora de hacer balance de la situación.

Si tenemos experiencia, un puesto cualificado y nuestro salario ronda los 1500€ en la gran ciudad, está claro que tenemos un problema y debemos evaluar nuestra situación, pues quizá puedas desarrollar el mismo trabajo en otra empresa por mucho más dinero, o incluso puedes plantearte el salto al medio rural o a una ciudad más pequeña, seguramente te compensará. No me canso de oír casos de personas que han abandonado la ciudad y se han ido a un lugares más pequeños a hacer sus sueños realidad y a disfrutar de una calidad de vida inmejorable.

En el caso contrario podríamos encontrar a una persona que ve en la gran ciudad la posibilidad de hacer despegar su salario y con ello su ahorro porque en su pequeña ciudad no hay gran variedad de puestos de trabajo.

No nos podemos decantar por una opción u otra sólo en base al salario. Variables muy importantes como la guardería, colegio, vivienda y automóvil juegan un papel crítico. También hay otras cosas que no tienen que ver con el dinero, como son las raíces familiares y sentimentales que nos pueden vincular a un lugar u otro. Sea como fuere, creo que la clave es saber (poder) posicionarse en una situación ventajosa con respecto al resto de ciudadanos para conseguir altas tasas de ahorro.

Si buscas la independencia financiera, valora las opciones y elige con cuidado, ya que puedes dar un paso en falso con la consecuente necesidad de tener que recolocarte. Como persona que ha probado ambas cosas… elijo, siempre que pueda, una vida tranquila alejada del bullicio de la ciudad.

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